Autor: Fernando Casal Couto
La tónica habitual en los últimos años, ha llevado al
entorno sanitario a utilizar como base las dietas con un porcentaje bajo de
grasa, pero los últimos metaanálisis parecen indicar que este enfoque puede ser
erróneo. Vamos a verlo:
En el metaanálisis Effects
of low-carbohydrate diets v. low-fat diets on body weight and cardiovascular
risk factors: a meta-analysis of randomised controlled trials tenemos una
interesante revisión ya que entre los criterios de inclusión nos encontramos
con una duración mínima de seis meses de la intervención, y que en la dieta
baja en carbohidratos estos no superaban el 20% y definida en concordancia con
la dieta Atkins.
En las conclusiones del estudio podemos observar que:
<< Los
participantes en las dietas bajas en grasa en comparación con los que seguían
la dieta baja en carbohidratos, experimentaron una mayor pérdida de peso
corporal, un mayor aumento del colesterol HDL y el LDL. Estos hallazgos indican
que el beneficio de la reducción del peso debe ponerse en contraposición con el
posible perjuicio del aumento del colesterol LDL.>>
Pero este no es el único metaanálisis sobre esta cuestión. En Dietary Intervention for Overweight
and Obese Adults: Comparison of Low-Carbohydrate and Low-Fat Diets. A
Meta-Analysis nos encontramos con una revisión que utiliza estudios de más
de 8 semanas de duración, comparando dietas con un consumo de carbohidratos
menor a 120 gr de carbohidratos al día contra otras con un consumo de grasa
inferior al 30% de la energía consumida.
En la conclusiones se extrae lo siguiente: << Este
metaanálisis demuestra que ambas dietas se asociaron a una significante pérdida
de peso y una reducción en los riesgos de los Accidentes
Cerebro-vasculares. Sin embargo, las
dietas bajas en carbohidratos se asociaron a un mejor comportamiento en la
reducción de la pérdida de peso y reducción de los riesgos de ACV, lo que
sugiere que las dietas bajas en carbohidratos también podrían ser útiles para
la gestión del peso y la obesidad. >>
Estas revisiones nos llevan a pensar que no existe un
enfoque único para tratar la pérdida de peso y atacar, de forma nutricional, la
reducción de riesgos para los enfermos de corazón. También indica que la
demonización que se ha realizado en los últimos años con múltiples productos
light, ha sido un enfoque erróneo, o al menos innecesario. Mi recomendación es
seguir experimentando con ambos tipos de dieta, buscando la mayor adherencia
por parte del paciente, pudiendo utilizar ambos tipos de dieta.
BIBLIOGRAFÍA:
Jonathan
Sackner-Bernstein, David Kanter, Sanjay Kaul. Dietary Intervention for
Overweight and Obese Adults: Comparison of Low-Carbohydrate and Low-Fat Diets. A
Meta-Analysis. [Internet] 20 de Octubre de 2015. Recuperado de: http://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0139817
Nadia Mansoor, Kathrine J. Vinknes, Marit V. Veierod
y Kjetil Retterstol. Effectos of low-carbohydrate v. low-fat diets on body
weight and cardiovascular risk factors: a meta-analysis of randomized controlled
trials. [Internet] 23 de Junio de 2015. Recuperado de http://journals.cambridge.org/action/displayAbstract?fromPage=online&aid=10059200
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