lunes, 7 de diciembre de 2015

SÍNDROME METABÓLICO Y NUTRICIÓN ( Roi Xabier Casado)

SÍNDROME METABÓLICO Y NUTRICIÓN


Se conoce con el nombre de síndrome metabólico a un conjunto de signos clínicos y determinaciones de laboratorio anormales que, cuando están presentes, constituyen factores de riesgo para el desarrollo de enfermedad vascular. Básicamente, se refieren a la presencia de obesidad central, hipertrigliceridemia, colesterol HDL disminuido (trastornos lipídicos aterogénicos), hiperglucemia o disminución de la tolerancia a la glucosa e hipertensión. La obesidad central y la resistencia a la insulina tienen un papel primordial en su producción; con la presencia de tres de los criterios se considera que existe síndrome metabólico. Los portadores de esta entidad tienen tres veces más riesgo de desarrollar un evento cardíaco o stroke y dos veces más riesgo de muerte cardiovascular que los que no la poseen.
De los distintos componentes del síndrome metabólico, sólo la presencia de diabetes y/o la glucemia al ingreso han demostrado que poseen valor pronóstico de mortalidad en los síndromes isquémicos agudos, en particular con supradesnivel del ST.
La causa del síndrome metabólico se desconoce. Su fisiopatología es extremadamente compleja y solo ha sido dilucidada una parte de ella. La mayoría de los pacientes tienen una edad considerablemente mayor, son obesos, sedentarios, y tienen cierto grado de resistencia a la insulina. La resistencia a la insulina juega un papel central en la génesis de este síndrome. La hiperinsulinemia, es decir, una concentración elevada de insulina en el plasma sanguíneo, resulta ser un factor de riesgo independiente para la aparición de enfermedad isquémica del corazón, ayuda a la aparición temprana de la diabetes y a su progresión subsecuente, y contribuye a la aparición de otro número de patologías asociadas que se traducen en factores de riesgo cardiovascular.
Los mecanismos moleculares causantes de la insulinorresistencia y el SM no están claros, entre estos se proponen:
·         Mal nutrición fetal y bajo peso al nacer
·         Incremento en la adiposidad visceral, tan solo la obesidad entre el arco costal y la cintura es indicativo de resistencia a la insulina
·         Anomalías genéticas de una o más proteínas en la cascada de acción de la insulina
·         Niveles reducidos de receptores de la insulina
·         Actividad tirosincinasa en músculo esquelético (no parece defecto primario)
·         Defectos posreceptores
·         Defecto en la señalización PI - 3 kinasa que causa reducción de traslocación de GLUT - 4 a la membrana plasmática (foco actual en la patogénesis)26
Un gran número de marcadores del sistema de inflamación, incluyendo la Proteína C reactiva, se incrementan durante esta enfermedad, como lo son el fibrinógeno, la interleucina 6 (IL-6), el Factor de Necrosis Tumoral-alfa (TNFα) y otros. Algunos otros señalan que es debido al estrés oxidativo, que tiene una gran variedad de causas entre ellas el incremento de los niveles de ácido úrico causado por las dietas con niveles altos de fructosa. Estas moléculas pro-inflamatorias producen, lipolisisangiogénesis, disfunción endotelial, vasoconstricción, fibronólisis y resistencia a la insulina.
La leptina, una hormona descubierta recientemente, regulada por el gen ob, que aunque no está incluida directamente en los ejes metabólicos anteriores, parece ser un componente de disfunción hormonal en el SM como marcador importante de la cantidad de tejido adiposo en el cuerpo. Aunque se produce principalmente por el adipocito, su función principal es la regulación del nivel de saciedad a nivel hipotalámico y juega un papel importante en la reproducción humana. Algunos de los efectos de la leptina in vitro son la atenuación de la acción de la insulina en los hepatocitos, el aumento de la oxidación de ácidos grasos, la disminución de triglicéridos en los adipocitos y disminución de la unión de la insulina a los adipocitos. Así, la leptina es uno de los responsables de la modulación de la acción y la sensibilidad a la insulina. Por otra parte, su asociación con el eje gonadal y, posiblemente, con los ejes y corticotropico/somatotrópico, están relacionados en la Neuroendocrinología del SM. La inmensa mayoría de los casos de obesidad en los seres humanos está relacionada con un marco de «hiperleptinemia», quienes mostraron un aumento del contenido total de grasa corporal, así como una probable resistencia a las acciones de la leptina.
En un estudio realizado en Granada, se habla de obesidad refiriéndose a individuos basándose en su BMI y su porcentaje de grasa corporal, rondando entre 32 y 35%.

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Así pues, se vio que la dieta es el principal factor exogenético que influye en la concentración y la composición de los lípidos existentes en sangre y las calorías totales ingeridas tienen gran efecto el ellos. Las dietas hipercalóricas estimulan la producción de triglicéridos del hígado e incrementan el nivel de colesterol unido a las LDL. En el estudio, no se apreciaron diferencias significativas en términos de porcentaje de lípidos, hidratos de carbono y proteínas de sujetos con SM y el grupo de control.

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Es importante hacer entender que la dieta y el ejercicio físico son las medidas de prevención correctas para evitar el SM. El BMI y el porcentaje de grasa corporal, son indicativos de padecimiento de este síndrome y el sedentarismo, la mala alimentación y el factor genético es lo que nos predispone a padecerlo.
Así pues, un cambio en el estilo de vida hacia un naturalismo más lógico que incluya la actividad física moderada, una alimentación saludable y un buen control emocional son los factores sobre los que se puede influir para paliar y controlar los síntomas aún una vez aparecido el síndrome.
No recomendaría la administración de fármacos, salvo en aquel caso en que la cronicidad no permita que por vía natural se consiga mejoría, ya que un cambio en el estilo de vida modificaría casi todos los factores arriba descritos.
Las enfermedades metabólicas son un gran mal de nuestra época, ya que los desórdenes alimentarios y la modificación de la tecnología alimentaria unido al aumento de la esperanza de vida han hecho estragos en nuestra salud, sobre todo en edades avanzadas. Lo que te cuides hoy, repercutirá en tu salud el día de mañana, por lo que es fundamental concienciar a la población de la importancia que tiene el no saturar a nivel orgánico nuestros mecanismos de compensación, porque cuando los necesitemos de verdad, estarán completamente agotados y no podremos luchar contra las devastadoras enfermedades crónicas que de un modo u otro, nos alcanzarán en el futuro.







Bibliografía:
1. Millán S, Samaniego-Sánchez C, Romero A, Quesada-Granados J, López-García de la Serrana H. Síndrome metabólico y nutrición en una población de la costa tropical de Granada. Nutrición Hospitalaria [Internet]. 2013 [cited 4 December 2015];28(4):1190-1194. Available from: http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0212-16112013000400031&lang=pt
2. Arpa Gámez Á, González Sotolongo O. Síndrome metabólico. Revista Cubana de Medicina Militar [Internet]. 2009 [cited 4 December 2015];38(1):0-0. Available from: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0138-65572009000100001&lang=pt
3. Mele E. El síndrome metabólico, sus componentes y los síndromes isquémicos agudos. Revista argentina de cardiología [Internet]. 2005 [cited 4 December 2015];73(6):409-411. Available from: http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1850-37482005000600001&lang=pt

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